El cambio operado en la España contemporánea se puede decir sin problemas que ha sido brutal. Las escenas que se entremezclan en nuestra memoria aluden al Rey, Naranjito, Cobi, Felipe, el euro y el 'Un, dos, tres'. Aquí nos ocuparemos de analizar, gracias a cifras que en algunos casos nos parecerán de otra galaxia, la transformación sufrida por la España de los últimos treinta años. La demografía, la economía y la sociedad española han dado un espectacular salto adelante de la mano de la democracia.
Como ejemplo, la sociedad española sufría una inflación cercana al 30% anual en 1977, mientras que en la España firmemente anclada en el euro de 2007, los precios, a pesar de las quejas de los consumidores y las familias, apenas suben un 3% cada año. Empresas y particulares se benefician de un marco comercial mucho más estable.
También ha contribuido en gran medida al desarrollo económico la inmigración. De los anecdóticos 160.000 inmigrantes que había en España a finales de los 70, se ha pasado a 5 millones de residentes legales extranjeros en 2007. En aquel momento, además, el país tenía conciencia de ser un emisor de emigrantes, que durante los años cincuenta y sesenta habían asaltado las fábricas y hogares de Francia, Alemania o Suiza para hacer las tareas que los lugareños desechaban.
La democracia y el desarrollo, con todas las deficiencias que se quieran buscar, han ido de la mano en los últimos treinta años. Los datos que ofrecemos a continuación así lo atestiguan.