Isabel Sánchez
Banco Madrid quiere ser actor importante de la industria de los «hedge funds» (fondos de inversión libre) en España, para lo que lleva trabajando bastante tiempo. Ha decidido ir de la mano de quien, según José Miguel López-Frade, director general de la entidad, «cuenta con la mejor experiencia, historial de resultados, volumen y capacidad de gestión»: Optimal, del Grupo Santander. B. Madrid Gestión de Activos, la gestora de Banco Madrid, acaba de recibir la autorización de la CNMV para ejercer como gestora de fondos de fondos de inversión libre y pronto dará a luz a su primer «hijo»: Copérnico Hedge Funds. Se diferenciará por ser un producto más agresivo, con un objetivo de rentabilidad de dos dígitos. López-Frade nos cuenta por qué Banco Madrid va por esta vía y cuál es el entorno en el que, según él, se moverán los «hedge funds» en España.
¿Por qué decide Banco Madrid lanzarse ahora al mundo de los «hedge funds»?
La decisión la tomamos no ahora, sino hace ya algún tiempo, cuando estos fondos empezaron a comercializarse. Pero hay unos plazos, que hay que cumplir. En este sentido, tengo que decir que la CNMV está actuando con la máxima diligencia, pero los trámites son complejos. El de gestora de «hedge funds» es un «status» que no se le otorga a todo el mundo.
¿Son ahora adecuados los «hedge funds»?
Partiendo de una premisa básica, que es la preservación de capital, yo creo que los fondos «hedge» son necesarios para un entorno volátil y bajista como el actual. Lo que no quiere decir que sean el «maná» deseado y nos dejen inmunes ante cualquier situación. Pues bien, dentro del universo de este tipo de productos registrados en España, casi todos son fondos de fondos con volatilidades muy bajas y objetivos de rentabilidad de un solo dígito. Nuestra apuesta ha sido irnos a una estrategia más agresiva, con volatilidades de hasta un siete por ciento y rentabilidades esperadas de un 10 por ciento. Esto, fundamentalmente, por dos razones: porque entendemos que las estrategias más conservadoras ya están bien cubiertas (y nosotros siempre hemos defendido una política de arquitectura absolutamente abierta), y porque el entorno de mercado nos hace ser más optimistas con esta posición más agresiva, con estrategias que, en principio, serán sobre todo de arbitraje y de global macro.
¿Por qué deciden ir de la mano de Optimal?
Hoy no tendría mucho sentido reinventar la rueda. Y siendo fieles a nuestros principios básicos, tratamos de identificar al mejor gestor para lanzar juntos nuestro primer fondo. Nos asociamos con Optimal, del Grupo Santander, porque entendimos que era el «partner» más adecuado. Hicimos un análisis bastante exhaustivo y primó, por supuesto, la experiencia, el «track record» (historial de resultados), la capacidad de los gestores y el volumen gestionado (que en «hedge» es crítico). Pero también fue decisiva la comunión con Optimal. El maridaje con el equipo fue muy bueno. No queríamos ser unos convidados de piedra. Es nuestro producto y, por lo tanto, queremos que haya comunicación y participación.
¿Cuál es la clave para llevar a cabo una comercialización correcta de un «hedge»?
Sobre todo, tener la formación adecuada en los equipos. Éste no es un producto que pueda vender cualquiera. Es cierto que no requiere una enorme sofisticación y que es mucho más el oscurantismo que hay en torno a la industria. Pero sí tiene que haber alguien con base y formación para explicar qué es esto. Si no, sólo te podrás colocar en un proceso de venta a institucionales e inversores enormemente cualificados. Si queremos difundir y trasladar a la base de clientes de la banca privada y personal la posibilidad de invertir en «hegde», necesitamos a una fuerza comercial preparada, por ejemplo, con la titulación EFPA (es lo que ha hecho Banco Madrid). El nuevo entorno regulatorio Mifid hay que cumplirlo, pero, sobre todo, hay que provocar en el cliente una sensación de conocimiento de lo que compra.
¿Cree que el resto va en la misma dirección?
La industria financiera española es una de las más cualificadas del mundo y por eso estoy seguro que el resto está en este mismo proceso de reflexión y puesta encima de la mesa de «vamos a hacerlo lo mejor posible». Estoy seguro de que ninguna institución se pondrá a comercializar un «hedge» con personal no cualificado.
No hay una sensación de que el «hedge» se vaya a vender de forma generalizada...
Es un producto que apenas lleva un año en el mercado. Además, no ha sido el mejor año en el que salir, aunque sí posiblemente el mejor año en el que ver cómo, efectivamente, uno consigue mantenerse en rentabilidades absolutas.
De momento, la mayoría de los «hedge funds» no están cumpliendo con sus objetivos...
Éste es uno de los temas por los que nosotros creemos que hay que ser un poco más agresivos. Si hubiéramos elegido un fondo con objetivo de volatilidad del siete por ciento y estrategias de arbitraje y global macro, posiblemente hubiéramos tenido una rentabilidad mucho mejor. Pero claro, los lunes todos acertamos la quiniela. En todo caso, creemos que el mercado seguirá volátil y claramente habrá que aprovechar las oportunidades.
¿Cómo vislumbra el futuro de los «hedge»?
En España tardamos en empezar, pero una vez que en ello, tenemos un «sprint» fabuloso. Yo creo que los «hedge» tendrán su «sprint» en 2008, para alcanzar una industria más consolidada en 2009 y 2010.
¿Se podría haber mejorado la legislación?
Evidentemente, se podía haber mejorado en algún aspecto. Pero, en general, no se ha hecho mal. Lo que estamos todos esperando es la armonización europea, pospuesta hasta 2010 por las elecciones al Parlamento Europeo. Ese quizás sea el déficit de la industria de los «hedge».
Llegado ese momento, ¿estará España preparada para competir en Europa?
Lo cierto es que este retraso nos ha dado un poco de aire para llegar en mejores condiciones. Hoy, es evidente que España es una industria aún incipiente. El mundo sajón nos lleva 20 años de ventaja. Pero los tiempos ahora se consumen mucho más rápido. Y nuestra adaptación no nos va a costar otros 20 años




