
El BCE tiene razón. La Reserva Federal y el Banco de Inglaterra están equivocados. Bueno, no tan equivocados, sólo son desafortunados – están atrapados por un paciente muy complicado.
Los crecientes precios del crudo y los alimentos están tirando del coste de la vida en todo el mundo a su ritmo más rápido de las últimas décadas. Los límites de los bienes siempre baratos de Asia que ayudaban a contener la inflación en Occidente ya se han terminado. De hecho, los mayores costes en origen (salarios, materias primas, transportes y en algunos casos divisas al alza) implican un aumento de los precios de las importaciones.
¿Pronóstico sobre la inflación?
El repunte de la inflación es malo y poco puede hacer el BCE para frenar estas presiones inflacionistas que llegan desde el exterior. Sin embargo, si las previsiones de inflación suben en Europa, eso es aún peor. Esto provoca una subida generalizada para mantener el nivel de vida, los agentes económicos intentan pasar sus gastos crecientes (y un poco más para aumentar sus propios márgenes), con lo que la inflación aumenta y bajarla se hace muy difícil, como mostró la recesión de los primeros años 80.
La inflación es mala para las economias y los mercados. El crecimiento económico sufre cuando la gente tiene dificultades para hacer planes futuros y gastar más tiempo y energía pensando en las estrategias para lidiar con los riesgos. Los mercados intentan valorar cash flows futuros hoy y exigen mayores retornos (múltiplos más bajos) como compensación.
¿Aplicando la medicina?
Así, con toda seguridad, los presidentes de los bancos centrales subirían tipos para asegurarse de que las expectativas de inflación no se disparan, correcto? Eso lo que el BCE ha hecho. Está arriesgando reducir el crecimiento a corto plazo para asegurarse de que la economía europea no encalla en las rocas de la inflación -o incluso peor – cae en la estanflación.
Los que toman las decisiones en el RU y en EEUU están mucho más atados: los propietarios de inmuebles en esos países están endeudados hasta las cejas ¿Quién querría ser Ben Bernanke o Mervyn King? Subir los tipos y el apalancamiento de los consumidores podría significar una recesión tan grave como no se ha visto en los últimos 40 años. Dejar los tipos sin cambios (o reducirlos) supondrá un riesgo para la inflación y las expectativas de inflación.
El BCE tiene un paciente mucho más permisivo. Con la excepción de Irlanda y España, el BCE afronta un balance en el sector hipotecario mucho más saludable. Puede subir los tipos e inflingir el dolor a corto plazo que debería conllevar una recuperación más rapida y pronunciada.
Vete hacia el Este, jovencito
Pero, ¿A quién le importa la situación europea frente a la británica y la estadounidense? Vivimos en un mundo desacoplado, así que los mercados emergentes seguirán enviando sus bienes ¿O no? Pues no necesariamente. El peso de la energía y los alimentos en el IPC europeo es del 26% y tanto en China como en India está cerca del 40%. Las demandas salariales están subiendo con rapidez puesto que los trabajadores quieren participar de este rápido crecimiento, más que sufrirlo. Sin embargo, los exportadores de los mercados emergentes están viendo cómo se ralentiza la demanda y sus divisas se aprecian y cómo los pedidos del mundo desarrollado se reducen. Las mayores presiones al alza de los costes y las presiones a la baja de los ingresos sólo significan una cosa: menos beneficio.
Incluso estos mercados emergentes que se han beneficiado de sus recursos naturales tienen economías muy desequilibradas. Los capitales y la mano de obra han sido desviadas para sacar partido del fantástico aumento de los precios de las commodities. Sin embargo, una ralentización global y un relajamiento en los precios podría dejar expuesta a alguna de estas economías. Europa, por otro lado, tiene una producción diversificada y un pasado de saber evolucionar con la competencia y la sustitución desde el mundo emergente; por no mencionar una divisa fuerte.
Una ralentización del crecimiento económico a corto plazo y las subidas de tipos han provocado que la renta variable europea evolucionase peor que los mercados británico y estadounidense en los últimos nueve meses (por primera vez en muchos años). No obstante, tomarse la medicina necesaria pronto debería asegurar que la economía europea termine el año con mejor base que las de EEUU y el RU. En estos tiempos de incertidumbre también podemos esperar que Europa sea más fuerte que los mercados emergentes debido a su base salarial estable y su economía diversificada. Esto debería asegurar una evolución bursátil y económica más fuerte el año que viene cuando los inversores confirmen su fe en la divisa, la economía y, por tanto, en las valoraciones.

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