Isabel Sánchez
Pese a los problemas derivados de la crisis «subprime» en Estados Unidos y la consiguiente contracción de la liquidez, las acciones relacionadas con determinados sectores han logrado comportarse bastante bien en los últimos meses. Son los casos de las materias primas, las energías renovables, la tecnología o la salud. La ventaja de invertir en sectores considerados globales es que proporcionan una diversificación geográfica y una menor dependencia del comportamiento general de los mercados. En todo caso, no conviene olvidar que apostar por un fondo sectorial conlleva un riesgo específico, asociado a dicho sector o a un ciclo económico determinado. Esto nos obliga a ser muy selectivos, escoger siempre fondos que incluso en las condiciones más adversas lo hagan bien o, al menos, «aguanten el chaparrón».
Pese a los problemas derivados de la crisis «subprime» en Estados Unidos y la consiguiente contracción de la liquidez, las acciones relacionadas con determinados sectores han logrado comportarse bastante bien en los últimos meses. Son los casos de las materias primas, las energías renovables, la tecnología o la salud. La ventaja de invertir en sectores considerados globales es que proporcionan una diversificación geográfica y una menor dependencia del comportamiento general de los mercados. En todo caso, no conviene olvidar que apostar por un fondo sectorial conlleva un riesgo específico, asociado a dicho sector o a un ciclo económico determinado. Esto nos obliga a ser muy selectivos, escoger siempre fondos que incluso en las condiciones más adversas lo hagan bien o, al menos, «aguanten el chaparrón».
Sin duda, la crisis de las hipotecas de alto riesgo ha constituido una buena prueba de fuego. Si echamos un vistazo a lo que han hecho los distintos fondos sectoriales en estos últimos tres meses (desde que en agosto estallara la tormenta del crédito), el dibujo es bien distinto para unos y para otros. Los fondos de oro se han revalorizado desde entonces más de un 20 por ciento de media, mientras que los que están especializados en finanzas han cedido alrededor de un 13 por ciento. Aun así, en las categorías más tocadas podemos hallar fondos que lo hacen mucho mejor que su sector. Y eso es lo que hay que valorar en un buen producto. Pero veamos qué ha pasado en cada sector, cuáles son las principales tendencias, y qué industrias y sectores aparecen con mayor proyección y futuro:
Del más dorado...
El oro vive un momento de gloria. Algunos expertos consideran que tras haber superado los 800 dólares por onza, el mercado del oro pudiera estar agotándose. Otros lo rebaten y afirman que a largo plazo podríamos ver incluso los 2.000 dólares. El oro actúa de valor refugio en épocas de incertidumbre, pero más allá de una situación puntual, se ha convertido en un activo de futuro. «Es difícil saber dónde llegará su precio, pero nuestra visión es muy positiva debido a la caída de la producción, el aumento de la demanda fundamental y la debilidad del dólar», asegura David Field, experto en materias primas de Carmignac Gestion.
El fondo de «oro» que mejor se comporta estos tres últimos meses es el MLIIF World Gold, de BlackRock MLIM, que cuenta con un aspecto clave: su equipo de gestión, formado en gran parte por geólogos.
Buena trayectoria también para otros fondos especializados en otras materias primas (para muchas de las cuales se augura una historia de éxito de largos años), así como los del sector energético que, de media, suben un 4,30 por ciento desde el pasado agosto.
Stephen Thornber, especialista en la industria del petróleo de Threadneedle, asegura que «en general, los expertos del sector energético han estado detrás de la curva en el ciclo del petróleo, y han tenido que revisar sus previsiones al alza, ya que el ciclo se ha prolongado y el precio ha seguido subiendo».
¿Qué ocurrirá el año que viene? Es probable que el petróleo se sitúe, de media, por encima de los 70 dólares por barril en 2008, según Thornber. «Podríamos incluso ver picos por encima de los 100 dólares si la demanda es más alta de lo esperada o experimentamos interrupciones de la oferta, reales o imaginarias», añade. Y con el petróleo en niveles tan altos, lo lógico es ser positivos con el sector energético. Pero, como inversores, hay que tener siempre amplitud de miras.
...al más verde
Por ejemplo, no debemos olvidarnos de las energías alternativas, que se verán impulsadas por estos altos precios del crudo, la disminución de la oferta y, en definitiva, los problemas medioambientales que amenazan al planeta. A la hora de aprovechar estas circunstancias, Philippe Rohner, co-gestor del Pictet Funds (Lux) Clean Energy, asegura que «la clave está en la transición». «Conviene fijarse en los previsibles ganadores, en empresas relacionadas con la eficiencia energética, tanto en el segmento de la tecnología como en el de equipos e infraestructuras», añade.
Hablando de renta variable ecológica, Paula González-Escalada, de SelfTrade Bank, comenta que, incluso siendo un estilo de fondos relativamente nuevo, el universo de fondos de esta categoría con más de tres años de historia, asciende ya a 49, «indicativo de que la sostenibilidad es un área que se trata desde hace ya algún tiempo». Destaca dos productos. El Pioneer Fund Global Ecology, uno de los fondos verdes más rentables, dirigido por Christian Zimmermann, con más de 10 años de experiencia en el sector. Y el Pictet Fund Water, que invierte en compañías relacionadas con el abastecimiento y transporte de agua.
En la salud y...
Otra categoría a la que se le augura un fuerte desarrollo es la relacionada con la salud y la biotecnología. Las acciones de este sector han mostrado un comportamiento bastante sólido en medio de una confusión global de los mercados durante estos últimos meses. Aunque no todos los fondos han sabido aprovecharlo, prueba clara de la necesidad de ser muy selectivos. Mientras la media de la categoría muestra una caída superior al cinco por ciento en los últimos tres meses, el Janus Global Life Sciencies o el PF Lux Biotech suben un 6,8 y un 7,6 por ciento respectivamente.
Los expertos consideran que los fundamentales del sector siguen siendo sólidos, a lo que habría que añadir el avance en nuevos productos y la actividad en fusiones y adquisiciones. Y, como dice
Michael Sjöström, gestor del PF Lux Biotech, «a pesar de las recientes subidas, las valoraciones siguen atractivas y cerca de los mínimos de diez años, con las compañías de elevada capitalización cotizando a 21 veces los beneficios esperados para 2008 y a 5,6 las ventas para crecimientos del orden del 20 al 25 por ciento anual los próximos cinco años». No hay que olvidar, en todo caso, que se trata de un sector muy volátil, que depende en gran medida de expectativas de noticias respecto a determinadas aprobaciones y que, por tanto, siempre debe ser considerada como una inversión de largo plazo.






