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Reportajes

rentabilidad y responsabilidad
Fondos para los desafíos del mañana
La preocupación por los problemas mundiales tienen su hueco en la cartera de fondos de inversión
14-03-2008
FONDO
Los fondos de responsabilidad social, también rentables. ARCHIVO
El cambio climático, las energías limpias, la seguridad, la escasez de agua, la lucha contra las enfermedades del siglo XXI... Son los retos del futuro; también en las carteras de los fondos.
Isábel Sánchez
Este va a pasar por ser uno de los siglos más cruciales de la Era Contemporánea. Un siglo, sin duda, de grandes choques. De un lado, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, hasta niveles verdaderamente sorprendentes; de otro, un preocupante avance de los problemas demográficos y medioambientales, por no hablar de la amenaza contra la seguridad (cada vez más patente tras el fatídico 11-S).
Todo ello ha dado lugar al nacimiento de grandes temáticas, que preocupan y afectan a todo el mundo, y, por supuesto, ha supuesto el surgimiento de grandes retos, a los que se enfrentan unos mercados financieros cada vez más globales. Los gestores de fondos saben que esos retos son cruciales y que traerán consigo importantes oportunidades de inversión. Y por eso tratan de explorar, dentro de un enorme universo, aquellas compañías que mejor sepan aprovechar los temas del mañana. De hecho, cada vez es mayor el número de fondos de inversión especializados en las distintas temáticas: energías limpias, recursos naturales escasos, como el agua, seguridad o biotecnología. No nos olvidemos tampoco de otras mega-tendencias sectoriales, como el cambio en el estilo de vida de las emergentes clases medias. Hay fondos que invierten en primeras marcas relacionadas con los viajes, el deporte, la alimentación o las bebidas.
Recursos escasos: el oro azul
El agua es, como aseguran desde la gestora suiza Pictet AM, «el oro azul del siglo XXI». El crecimiento de la demanda en todo el mundo, la necesidad de renovar unas infraestructuras obsoletas y la tendencia a externalizar los servicios relacionados con el agua al sector privado, deberían contribuir, según los expertos, a impulsar el sector. Claro que, el agua más que un sector, hay que considerarlo una temática, que abarca desde el abastecimiento, a la tecnología, pasando por el embotellado o los servicios medioambientales: captación, trasvase, reciclado, etc. Es en todo ésto donde invierten los tres fondos registrados en España y relacionados específicamente con el agua: el PF (Lux) Water, el SAM Sustainable Water y el recién lanzado CAAM Funds Aqua Global, de Credit Agricole Asset Management.
Datos para reflexionar hay muchos, pero si alguno llama especialmente la atención es el hecho de que menos del tres por ciento del agua mundial sea dulce y que de ese tres por ciento, un 2,5 esté helada. De modo que la humanidad depende de sólo un 0,5 por ciento para atender todas sus necesidades. Mil millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable.
Los responsables del fondo Aqua Global, de CAAM, aseguran que el líquido elemento no sólo es valioso, sino que aporta valor. «La escasez crea inevitablemente valor», puntualizan. Pero también se trata de un desafío económico. Hablamos de un mercado valorado en unos 365.000 millones de dólares, «con un crecimiento del 4 al 6 por ciento en los países desarrollados, y del 10 al 15 por ciento en los países en desarrollo», añaden en CAAM.
Uno de los segmentos en los que Denis U. Schmidli, gestor de Pictet AM, ve más potencial es el de la tecnología, con líderes como ITT Industries. Tampoco pasa por el alto el carácter defensivo del segmento de aprovisionamiento, con compañías que aportan un alto dividendo y crecimiento de flujos de caja (como Veolia). O el previsible crecimiento del 10 por ciento, a nivel global, del área del agua embotellada.
Energía más limpia
El reto del «oro azul» forma parte también de otros fondos cuyo universo de inversión incluyen temas que tienen que ver con el medio ambiente: la energía y el cambio climático, los residuos, la agricultura... Ahí tenemos el DWS New Resources, el Dexia L Sustainable Green Planet o el Schroders Global Climate Change.
Aunque si hay una temática por la que han apostando últimamente los gestores, esa es la de las energías renovables. Tanto es así que hasta se han lanzado varios fondos garantizados ligados al sector de moda. Para empezar, existe un marco regulatorio favorable en todo el mundo: en Europa (donde hay un objetivo de reducción del 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2020), en Estados Unidos, en Japón, sin olvidar a China. «Existen motivos que justifican que se haya disparado la demanda de electricidad procedente de fuentes de energía renovables: una sensibilización de la opinión pública sobre el cambio climático, la creciente demanda de combustibles fósiles que se están agotando, la seguridad energética y la rápida electrificación en países en desarrollo, principalmente China y la India», aseguran desde Dexia AM.
2007 fue, desde el punto de vista de rentabilidad, un año muy bueno para las energías limpias (sobre todo para las relacionadas con el viento). 2008 está siendo menos favorable. En todo caso, lo que el inversor debe mirar en este tipo de fondos temáticos, es su evolución a largo plazo, en sus diferentes áreas: las compañías relacionadas con la reducción de emisiones de CO2, las de
desarrollo de energías alternativas renovables o las que tienen que ver con la eficiencia o el ahorro energético.
Estamos ante un universo muy amplio de compañías (unas 750), con una capitalización conjunta de más de cinco billones de dólares, donde elegir bien es clave.
Sanar el siglo XXI
Y al contrario de lo que ocurre con el agua o las energías limpias, la biotecnología sí que se considera sector. Se lo ha ganado a pulso a lo largo de las últimas décadas, no sin detractores como alternativa de inversión (por su elevada volatilidad, ligada a las largas y no siempre exitosas aprobaciones de fármacos). Lo cierto es que en 1995 había seis compañías con productos en el sector de la biotecnología y más de 500 empresas dedicadas a la I+D. Y diez años más tarde, ya había 30 empresas rentables con productos probados y un número similar de compañías en investigación.
«El panorama actual es básicamente el mismo que el de los últimos años: ventas y beneficios de los productos comercializados que crecen entre el 15 y el 20 por ciento al año de forma sostenida», asegura Michale Sjöström, gestor del Pictet Biotech. Existe, además, un crecimiento añadido por las nuevas aplicaciones para enfermedades relacionadas con oncología, el metabolismo, los virus, el sida y las enfermedades genéticas raras que, según Sjöström, podrían «mantener esta tasa de crecimiento los próximos tres a cinco años».
La biotecnología es un sectro que gusta, pero que también retrae, y es precisamente eso lo que la ha apartado de registrar excesos bursátiles (al contrario que otros). Hoy, sigue cerca de los mínimos de hace diez años. Como dice Tim Jaksland, gestor del Nordea Biotech, «hay que ser muy selectivos», pero hay elementos que juegan a su favor, como la fuerte actividad en fusiones y adquisiciones. «Estoy seguro de que veremos más farmacéuticas comprando firmas biotecnológicas para neutralizar cuestiones a las que tienen que hacer frente, con expiraciones de patentes de aquí a 2015», dice Jaksland.
En busca de un mundo más seguro
Y si queremos un mundo más sano, también buscamos que sea más seguro. Y en ello también encuentran oportunidades los gestores de fondos. La inversión en el sector de la seguridad incluye compañías especializadas en la integridad, la salud y la protección de los gobiernos, las empresas y los individuos. En conjunto, un mercado global de 67.000 millones de dólares y que, según Louis Veilleux, de Pictet, «se espera que crezca al 14,5 por ciento anualmente». No debemos olvidar que los actos de terrorismo se han triplicado en los últimos 15 años y que, sobre todo después del 11-S, se han hecho necesarias respuestas a los nuevos peligros. Sin obviar otro tipo de ataques: los de la propiedad intelectual o el ciberterrorismo, que se doblan cada año.
Lo cierto es que el área de la seguridad ha registrado importantes caídas en bolsa desde el pasado otoño. «Un golpe especialmente duro, ya que había bastantes beneficios que podían ser recogidos, sobre todo en el sector de la defensa y en el de la seguridad nacional», aseguran desde Callander (ésta y Pictet son las únicas gestoras que ofrecen fondos de «seguridad» en España). Y junto a unas valoraciones razonables, unos beneficios sólidos y que pueden crecer, según estiman los expertos, entre un 11,5 y un 17 por ciento en 2008.