Antonio de Miguel
Sus inversiones en inmobiliarias cotizadas le han situado en un primer plano de la actualidad. Ha estado en el centro de las noticias por la negociación para la compra de Colonial por el fondo de Dubai ICD. Sin embargo, él considera que ni a la compañía ni a él mismo se le ha tratado bien. Luis Nozaleda es uno de los empresarios españoles más discretos que existen, algo poco habitual en su entorno. Hasta que empezó a comprar participaciones en empresas inmobiliarias, nadie conocía a quien dirige una de las empresas del sector inmobiliario con más renombre y antigüedad.
Nozaleda es un hombre entusiasta con sus colaboradores y sus empleados. «El futuro es nuestro y si lo trabajamos, no será peor que el pasado», suele explicarles en estos días. Pero, su confianza en que el trabajo bien hecho termina dando sus frutos no le impide ser realista: «Negar que atravesamos por un momento de incertidumbre y que es un momento complicado, financieramente y de liquidez en las empresas, es ridículo», suele decir tozudamente a las personas con las que tiene confianza.
Sabe que el país y el sector inmobiliario atraviesan una situación bastante compleja. Pero tiene una receta mágica: esforzarse más y tratar de ser muy imaginativo para ir sorteando todos los problemas que van surgiendo que son muchos. Eso sí, le gusta delante de sus más próximos separar el grano de la paja. Y ha llegado a la conclusión de que la prensa a veces se obsesiona con determinadas compañías, que es lo que ha sucedido en Colonial.
No niega que Colonial atraviese por problemas, pero afirma con insistencia al que le pregunta por su inversión en la antigua inmobiliaria de La Caixa que «como inmobiliaria patrimonialista, es una empresa fantástica». «Nuestra inversión en Colonial –recalca– nunca fue un inversión a corto plazo». A continuación detalla las virtudes de la patrimonialista catalana: tiene 90 edificios en Madrid, París y Barcelona (ocupados en más del 90 por ciento).
El endeudamiento, necesario
Subraya que no es realista pensar que una empresa no debe endeudarse, en referencia a los 9.000 millones de deuda que tiene actualmente la inmobiliaria. Para Luis Nozaleda, no es posible que un empresario tenga los recursos económicos que se manejan ahora: «En un negocio tan intensivo de capital como es éste, necesitas el acompañamiento de los bancos para invertir». La prueba es que muchas inmobiliarias renegocian en estos momentos su deuda.
Entonces, ¿qué pasó? También suele tener respuesta sincera para esta pregunta, que formulan repetidamente en los últimos meses. «Lo que ocurre es que todos calculamos mal y no supimos, o no pudimos prevenir, este «crack» mundial, este problema de liquidez global que obviamente ha repercutido en España», explica.
¿Qué le pasó a Colonial? Que, además de tener una mayor exposición a los medios, fue seguramente la primera compañía que se vio sacudida por esa problemática. Pero hay otras empresas, añade, que están en situaciones muy parecidas. A pesar de todo, con Colonial tiene una espina clavada que no se esfuerza en disimular al que le presta atención: «No hemos vendido bien la imagen que se merece Colonial como empresa. Es una compañía para entrar a largo plazo. No es una compañía para entrar y salir».
A continuación, suele exponer su teoría, la estrategia que le llevó a invertir en Astroc (ahora Afirma) y en Colonial. Todos los expertos han especulado con que las compras de participaciones respondían a un plan para integrar alrededor de Nozar un gran grupo inmobiliario. Pero, Nozaleda sonríe, al tiempo que niega la mayor. Astroc, era y es una gran «fábrica de materia prima, es decir suelo», algo muy interesante para Nozar. En cuanto a Colonial, se refiere a ella como la «herencia», la parte patrimonial que no se tiene que gastar.
Ahora toca adelgazar
A pesar de su realismo y de la complicada situación actual del sector, Luis Nozaleda tiene muy claro lo que hay que hacer y defiende que parte del éxito futuro dependerá de cómo se acometan las diferentes coyunturas: «Ahora nos toca a todos adelgazar. No pasa nada por adelgazar. También tiene su lado positivo porque te puedes quitar de negocios en los que en un momento dado creías que podías crecer mucho y luego no has crecido», le escuchan decir con frecuencia en los últimos tiempos.
No queda más remedio que hacer de la necesidad virtud, recalca, al tiempo que aprovecha para explicar el impresionante «stock» de viviendas que tienen algunas inmobiliarias, Nozar únicamente tiene en reserva unas 500 casas, y se están vendiendo a un ritmo de siete a ocho por semana. Una posición nada envidiable para los tiempos que corren. Este dato le da confianza y seguridad ante sus colaboradores y allegados.
Además, es un gran defensor de la diversificación. Entró en compañías que le han dado problemas como Colonial y Astroc, pero también lo hizo, bajo su dirección en otros sectores, como el ocio, el vino, la alimentación o la distribución (véase cuadro adjunto). También señala, que cuando las cosas no salen como tu quieres, lo importante es corregir. A veces hay que cambiar los planes, como cuando se salió de Solaria y Natraceutical.
Trabajar, trabajar, trabajar y ser «buena gente»
No oculta a nadie que es una persona tímida ante los medios de comunicación. Una presencia que no ha podido evitar desde que compró las participaciones de Astroc y Colonial. Pero espera que todo irá poco a poco poniéndose en su sitio y que su gestión superará con éxito las actuales turbulencias que están sacudiendo al sector .
Para ello, tiene una receta que no ha dejado de aplicar desde se hizo cargo de la empresa, con su hermano Juan Carlos hace ya 25 años. «A mi lo que me gusta es trabajar y trabajar y trabajar. Es lo que nos han enseñado siempre», están hartos de escucharle sus familiares y colaboradores. Y hasta ahora, ese amor por el trabajo bien hecho ha funcionado. También el tratar de ser «buena gente» todos los días. Son los dos principios básicos que inculcó su padre a los dos hermanos Nozaleda cuando entraron a formar parte de la compañía. Otro factor de éxito que tampoco le produce pereza contar es el conocimiento de la empresa que han tenido los dos hermanos: desde abajo. «Yo me dedicaba a las gestiones y Juan llevaba la contabilidad», suele recordar. Pero quizá, la gran deuda que tiene con su padre, es que a los 54 años, en plenas facultades, dejase a los dos hermanos hacerse cargo de la empresa.




